Primero, la sexualidad no comienza en la pubertad. Desde que sentimos las caricias de mamá o el calor húmedo de la leche que nos amamanta, se despiertan las zonas erógenas de nuestro cuerpo. Gracias a estos estímulos ubicamos lo sexual en correspondencia con la intensidad de los placeres y disgustos que nos causa. Al principio es en la boca, que nos permite descubrir el universo sensiblE
link
seres vivos
Hace 17 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario